Hola! Después de unas cuantas semanas volvemos al blog, han sido semanas de mucho ajetreo, exámenes, proyecto de tesis, trabajos y alguno que otro “problemilla”; sin embargo ya estoy de vacaciones, listo para dedicarle toda mi energía a escribir, ver si grabo algunos videos, fotos y demás.

En las últimas semanas a través de las redes sociales comencé a ver una serie de publicaciones, re-tweets, e historias en son de crítica y un poco de burla hacia un himno del “Movimiento Feminista Mundial” el cual ha traspasado fronteras y viene siendo realizado en muchos países de diferentes partes del mundo. En lo personal considero que todos los extremos son malos, tanto en actitudes como en modos de pensar y ver las cosas. 

El hombre desde el inicio ha dominado a la mujer y ha sido responsable de muchos maltratos y abusos en contra de las mismas; sin embargo el “machismo” no solo se remonta a los principios de civilización, sino que el sexo a nivel especie, en la mayoría de los casos, ha sido un factor distintivo entre los machos y las hembras, otorgando una mayor fuerza física y resistencia al macho y la capacidad de albergar y permitir la creación de vida a la mujer. Estas características diferenciadas han marcado desde el inicio los distintos roles de cada género, en el caso específico de la raza humana, el macho era el responsable de la protección de la hembra, de proveer alimento y de velar por el bienestar de esta y de su descendencia.

Esta forma de vida fue moldeando el concepto que se tiene de la familia y lamentablemente terminó tergiversado. El padre es quien se encarga de velar por su esposa e hijos, el padre es la autoridad. Pero como ya vemos, la mujer es totalmente capaz de velar ella misma por su familia, de trabajar, de sacar adelante a sus hijos y de ver por ella misma sin la necesidad de un hombre. Esto no es reciente sino que ha ganado más campo a través de los años, ya que antes era muy difícil para la mujer poder conseguir un trabajo como lo conseguía un hombre, acceder a la educación era todo un reto, porque erróneamente, se veía a la mujer como un “objeto”, como aquella cuya única función era únicamente ver a los hijos y limpiar el hogar. 

A lo largo del tiempo, la mujer ha demostrado que es capaz de luchar por sus derechos, de plantarse firmemente ante una sociedad machista y retrógrada, consiguiendo así avances y que en la actualidad una mujer pueda llevar bajo sus hombros estados, empresas y organizaciones de talla mundial. 

Soy partidario de todo aquello que permita el empoderamiento de la mujer, leyes que las protejan, que permitan mayor igualdad (hasta que exista una verdadera), que se vele por una representación igualitaria del sexo femenino en congresos y organizaciones. Sin embargo hay algunas cosas que lamentablemente no comparto, la idea de la igualdad, es algo que debe ser aceptado por todas las personas, pero como en un comienzo mencione, todos los extremos son malos. La violencia no se soluciona con más violencia y creo que es fácil vaticinar que estos movimientos, que aún son controlables, pueden generar una crisis social importante y no una revolución pacífica donde prevalezca el diálogo y la inteligencia; sino actos de violencia no muy distinto a terroristas, lo que no es digno de admiración o respeto. 

Si bien es cierto, no todas las mujeres que son parte de estos movimientos han cometido los errores que han circulado en redes, pero esas pocas que están sobrepasando el límite de aquello tolerable, lamentablemente hacen que mucha gente vea estos movimientos de manera muy negativa y aquello que se pretende lograr o la meta que se pretende alcanzar se pierda con los diferentes actos de violencia y discriminación (con todas sus letras) hacia los hombres. 

Hay una cosa que se tiene que tener presente y es que alguna mujer podría responder a esto de la siguiente manera “y cuando los hombres nos discriminan” este pensamiento es inadecuado y nada asertivo. Si alguien discrimina y usa la violencia, uno no tiene porque adoptar la misma practica, si nosotros como varones (hablo de manera general) hemos violentado y hemos discriminado, la mujer debe de ser mucho más inteligente y demostrarle a la sociedad que su lucha es diferente, que sus principios están sobre todas las cosas. 

Finalmente considero importante resaltar que no todos los hombres somos iguales, muchos de nosotros respetamos verdaderamente y defendemos sus derechos, no hay que meter a todos en un mismo saco, porque si así fuera ya como sociedad todo estaría perdido. 

El hit del momento “El violador eres tú”, considero que va más allá de la alusión de que “Tú” eres un violador o un machista, sino que hace alusión a la sociedad en sí.

Si se analiza desde esta perspectiva, vemos que como sociedad, tanto hombres y mujeres somos los únicos responsables del cambio, no sólo los hombres, sino también las mujeres. Ambos somos los únicos que podemos cambiar el “chip”, de enseñar a los más pequeños el respeto, la tolerancia y la igualdad, para que de esta forma el camino hacia la sociedad ideal se pueda reducir.

Nos queda un largo tramo aún y estoy seguro que muchos movimientos, levantamientos y crisis; sin embargo, lo que siempre debe de prevalecer es el pacifismo, el respeto y el amor sin distinción de género. Nos vemos en una siguiente nota. 

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