Wow… siento como si hubieran pasado meses sin escribir nada por aquí, han sido días pesados y de mucha carga, culminar el ciclo en las dos universidades en esta coyuntura absorbe demasiado.

Hoy quiero comentar algunas impresiones de la nueva normalidad, al menos de aquí en Perú. Para comenzar, sigo sintiendo que seguimos en cuarenta, por más que en las calles vemos lo contrario, uno sigue sintiéndose más cómodo en casa que fuera.

Cuando voy a los centros comerciales como el mall o el real plaza, la verdad es que lo encuentro abrumador; tener que caminar por solo un lado a la ida y otro diferente a la vuelta, tener que entrar por una puerta en específico y tener que dar la vuelta para entrar por el acceso correcto, no poder sentarte en ninguna banca, tener que formar cola para ingresar a una tienda y a las finales no comprar, es verdaderamente cansado.

Ante esto, algunos podrán decir “¿y porque no compras nada?”, les soy sincero, me divierto más comprando en plaza vea o tottus que en las distintas tiendas por departamento, ¿por qué?, pues por la simple razón que muchas de las ofertas no me parecen atractivas, no por no tener buen precio, sino que no le encuentro sentido, ¿para qué comprar nueva ropa? si uno ya no tiene donde lucirla. Tal vez ahora aquellos que chicos que estudiamos estemos más interesados en la compra de tecnología, como una nueva laptop o tablet, pero hablamos de un presupuesto que multiplica muchas veces un modesto presupuesto de ropa.

Dejando las compras a un lado, algunas actividades recreativas como ir a un parque o salir a correr, no son lo mismo. Claro, la situación es diferente; sin embargo, la realización de estas actividades son un martirio total, te falta el aire, no puedes correr como es debido, debes bajarte la mascarilla y exponerte, por ello debes de salir a las 5 de la mañana, y pues… no todos se sienten bien a esas horas.

Perú está viviendo un gran drama, familias que no pueden reunirse, el ser humano es social por naturaleza, el confinamiento y distanciamiento social no son naturales, uno o dos meses se pueden sobrellevar pero más de 5 sin poder ver a tus hijos o hermanos es un infierno. La nueva normalidad nos plantea nuevos retos, desafíos que iremos venciendo, pero que aún queda un largo camino de adaptación.

Sin duda estamos pasando una situación muy complicada que dentro de unos meses seguro mejorará, ahora solo nos queda resignarnos y tener esperanza que tal vez, pronto podamos volver a tener la misma libertad de antes.

Foto de portada recuperada de: http://www.65ymas.com

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