La quietud y el silencio han llegado a agobiarme en estas últimas semanas, sin sentirme inspirado para escribir, grabar vídeos e inclusive a tomarme unas simples fotos. Da la impresión que es algo exagerado, pero la verdad es que he estado refugiándome en la lectura (por momentos demasiado) para apartarme del mundo.

El hombre es un ser social, disfrutamos de la compañía de otros, de salir a pasear con normalidad y demás, pero todo esto se ha visto anulado por la pandemia. Siempre me he sentido genial cuando estaba en algún mall o centro comercial, me gusta bastante, soy de las personas que dicen “vamos a ver todo lo que no podemos comprar” o “amiga pruébate para ver cómo te queda”, ahora ya no puedo disfrutar ni de esas pequeñas cosas.

Cuando voy a algún centro comercial debo ser como un robot que camina por el camino de ida y al regreso por el camino de “vuelta”, recibiendo constantemente avisos del personal de seguridad diciendo: “pase al otro lado por favor” o “no puede sentarse allí señor”, al menos para mi eso es agobiante; sin embargo, lo respeto.

Ahora ir a un centro comercial se ha vuelto una odisea, tener que tomar taxi para evitar aglomeraciones es un desafío económico, respetando el transporte público claro está; en mi caso dejé de usar los buses urbanos desde que me robaron el año pasado. No me tomen por creído o algo por el estilo, pero de verdad prefiero caminar y sobretodo ahora que los buses y paraderos son focos infecciosos.

Gastar dinero se ha vuelto un acto más reflexivo; si bien es cierto, algunos siempre han comprado lo necesario, pero ahora nos hemos dado cuenta que de verdad hay cosas que no necesitamos para nada, gastar en necedades, en ropa o en maquillaje no tiene sentido en estos momentos.

En lo personal, las personas que me conocen saben que siempre me ha gustado llevar un estilo de vida bonito, supuestamente “nice”, comprar, salir. Ahora al momento de gastar reflexiono acerca de si lo necesito o no, con decirles que más disfruto de las salidas en el supermercado que en tiendas por departamento, ya que compro lo que de verdad necesito en casa, pero mi yo anterior se retuerce en mi conciencia.

Siempre me ha gustado leer, pero lecturas ligeras, solo de vez en cuando algún libro casual. Hoy me enfrasco por horas continuas, estando a punto de terminar una saga de 7 entregas en menos de 2 meses, casi un libro por semana y me gusta de verdad; sin embargo mi otro yo está completamente molesto, el chico de la cámara, de historias, de preguntas por redes o de TikTok se encuentra indignado y por el momento quiero que se mantenga así, feliz en privado, descansando del celular (nada como el modo avión) y de la selva en la que se ha convertido el Instagram y demás redes sociales.

En fin, son innumerables las cosas que en estos momentos han sido afectadas por la crisis sanitaria, nosotros mismos incluso y si reflexionamos sólo un poco, nos damos cuenta que el hecho de “vivir” (en toda la extensión de la palabra) ha quedado en el pasado; puede parecer exagerado, pero en estos días nos basta con “existir” y sobretodo “sobrevivir”.

2 Comments on “Crisis existencial

  1. Si es muy cierto, lo que dices, esta situación agobia, es estresante la pandemia ha cambiado nuestra forma de vivir, en especial a ustedes los jóvenes, pero recuerda que esto pasará, y podrás comentar a las generaciones futuras como fue estos meses de cuarentena, y como hemos empezado a valorar lo que tenemos.

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