Estos días sin duda alguna son de desfogue. En la nota anterior relataba algo que que me incomoda sobremanera, la ineptitud. Hoy quiero comentar otro tema que considero relevante y particular, la dejadez.

La falta de interés en algunas actividades siempre ha estado presente; no es un tema nuevo, es parte de nuestra compleja naturaleza. La dejadez con la que el hombre actúa frente a determinadas tareas, ha sido una constante a lo largo de la historia y varía de persona en persona. El hombre en su total libertad, decide lo que le gusta y lo que no, lo que le llama la atención y lo que considera absurdo u aburrido; sin embargo, cuando ya hemos tomado una dirección la situación es otra y las cosas no se pueden tomar con la misma ligereza. 

Al optar por una carrera universitaria o técnica, nos encontramos en la búsqueda de conseguir un logro personal, desarrollo, superación, entre otras cosas. Por lo tanto tenemos responsabilidad con nosotros mismos, el papá, la mamá ya están en otro plano y todo depende de cada uno. En la etapa universitaria la gran mayoría es adulta, lo cual debería ser sinónimo de madurez, responsabilidad e integridad; pero la realidad es otra. Hay jóvenes que da la impresión que estudian por obligación; es decir no les apasiona su carrera, parece como si fuera un pesar-martirio tener que estudiar, hacer tareas o leer. Ante esto yo me pregunto ¿no sería mejor que vuelvan a realizar el tradicional test vocacional? tal vez de esa manera se podrían dar cuenta que la universidad o esa carrera no era la única opción.

Cada persona tiene un talento singular, solo que muchas veces se toman decisiones poco acertadas. Algunas destrezas no son tomadas en cuenta porque en nuestra errónea convicción, consideramos que el éxito solo se logra estudiando en la universidad. En mi humilde opinion creo que cada uno debe de desempeñarse en aquello en lo que es verdaderamente bueno o en lo que de verdad le apasiona. La universidad, ofrece un abanico de carreras para un sinfín de perfiles, pero no es el único camino; existen otras alternativas como institutos de arte, actuación, baile, canto, música, idiomas y demás que incrementan la probabilidad de conseguir desarrollarnos a partir de nuestras destrezas y gustos.

El nombre que escogí para esta nota es el ejemplo más cercano que puedo dar para explicar la dejadez. Día tras día, los que estamos estudiando nos conectamos a las clases virtuales a través de links; pero por una razón que esta fuera de mi entendimiento, algunos compañeros no se toman la molestia de apuntarlos. Estos links son recurrentes e inclusive están en las descripciones de los grupos de whatsapp, a los cuales todos tenemos acceso desde el celular. Entonces, las preguntas son: ¿por qué los estudiantes no apuntan los links en un bloc de notas [de su computadora] o en sus dispositivos móviles? o más simple aún ¿por qué no entran a la descripción del grupo y colocan el link? sin tener que pedirlo cada día, ¿tanta pereza y desinterés puede haber? Definitivamente lo más fácil es que un inadaptado se tome la molestia de pasar los links de clase, yo en lo particular no respondo esos mensajes, porque no comparto el pensamiento del trabajo fácil.

Lo anteriormente mostrado da la impresión que es algo tonto e irrelevante, pero como siempre digo: es a partir de las pequeñas acciones donde la persona se forma y muestra cómo es. Esos personajes son los que realizan las siguientes preguntas constantemente:

  • ¿Qué se hacia?
  • ¿Qué dejaron de tarea?
  • ¿Ya tomo lista?

Ojo: Lo de las preguntas solo aplica para personas que de manera recurrente están distraídas y perdidas en la clase: no para casos particulares de distracción efímera.

Si estamos estudiando debemos ser organizados; tal vez no como la típica chica de los plumones, pero si de manera puntual, responsable y ordenada. Por otro lado, si sientes que la carrera te abruma, no es de tu gusto y por esa razón es que no demuestras interés; recuerda siempre lo siguiente: nunca es tarde para cambiar de carrera o de especialidad, por que es nuestro futuro lo que esta en juego. Al comienzo una decision así no es fácil, pero tengamos presente que lo poco que uno aprende en una carrera mal escogida, siempre se quedara con nosotros; por lo tanto no serán años perdidos ya que en algún momento este conocimiento nos será de gran utilidad.

Termino esta nota con la siguiente reflexión: Somos nosotros quienes decidimos si seremos buenos profesionales, o si formaremos parte del gran montón; de ser sinónimo de éxito o de mediocridad. Nos vemos en una siguiente nota.

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