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LIF WEEK Otoño-Invierno 2019,“Nuevos Talentos”

Luiri los saluda, vestidos con nuestros mejores atuendos ya que el Lima Fashion Week llegó. Esta temporada nos sorprendió con nuevos talentos quienes deslumbraron a la audiencia por su gran dominio de este arte, así como también la calidad y originalidad de cada uno de los atuendos presentados en la pasarela. Esta es una gran oportunidad que se le brinda a los diseñadores jóvenes, quienes consiguen mostrar su creatividad a toda la audiencia y al mundo entero.

Ahora, comencemos con lo que tod@s ustedes están esperando, el análisis de cada uno de las colecciones presentadas esta temporada. Comenzando por los nuevos diseñadores.

Xajire Fuentes, egresada del Instituto CEAM, quien a través de sus preciosos encajes, texturas y pedrería nos trasmite la visión romántica y femenina de su marca. En la colección mostrada nos presento unos vestidos de cuento de hadas, preciosos vestidos de novia, con el “trend” de las transparencias, pero logrando bellos y etéreos diseños. 

Fuente: LIF Week – Facebook

Camila Reyes, egresada destacada de Chio Lecca Fashion School trajo consigo diseños muy arriesgados, con brillantes colores y mezclas intrépidas que nos llevan a un concepto futurista.

Fuente: LIF Week – Facebook 

Alexandra Salcedo, CEAM. Presentó diseños fuertes, con personalidad, que destacaron por la creativa combinación de texturas, colores y formas geométricas que otorgaron carácter a cada una de las prendas.  

Fuente LIF Week – Facebook 

Paola Cabrera, egresada de Chio Lecca, sorprendió a todos los presentes con diseños inspirados en arquitectura, además de las combinaciones monocromáticas que en su caso particular destacaron de manera muy positiva.

Según las propias palabras de la misma para diario El Comercio, “Lo que me inspiró fue la arquitectura de Shanghái y mi objetivo es que la gente pueda apreciar otras culturas a través de la moda”. 

Fuente: LIF Week – Facebook 

Lady Ann, egresada de la UPC trajo a la pasarela prendas desarrolladas con mermas textiles de denim, y las mismas están inspiradas en temas enfocados en la relación e impacto del consumo y la tecnología en la sociedad; el género y su impacto en las prendas (prendas sin etiquetas ni género); moda urbana, entre otros. 

Fuente: LIF Week- Faceboook 

Soleil Cuellar, la ganadora de la noche, egresada de la UPC se llevó el galardón otorgado por Key Education y el Instituto Marangoni. Ella hará una pasantía en el importante centro de enseñanza de Milán.

Su concepto fue muy elaborado y estuvo cargado de investigación que partió de elementos de un libro de Michael Foucault, del cuadro “Las Meninas” de Velázquez, y finalmente de las camisas de fuerza usadas en manicomios durante la era victoriana. Todo el compendio de información recopilada y transformada en el estilo de la joven diseñadora, le permitió ganar el importante premio de la noche. Soleil dijo para el comercio: “Para mí esta colección es un viaje personal, sobre la eliminación del estigma y las etiquetas que la sociedad nos impone; es no tener miedo de ser uno mismo y también es un mensaje de respeto para las personas que son ignoradas, diferentes, señaladas. Hay cosas que yo he vivido y que están manifestadas en esta colección”.

Fuente: LIF Week- Faceboook 

A cada uno de nosotros nos encantó este episodio de talento nuevo, fresco y sin lugar a dudas lleno de creatividad e innovación. Me fascinó sobremanera el concepto de cada una de las diseñadoras, deseando desde ya los mejores éxitos en su carrera y desarrollo profesional. Llegarán muy lejos, pero sobretodo y lo más importante, es que dejarán el nombre del Perú en lo más alto. 

Fuentes: 


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Pretextos y más pretextos

¿Es una costumbre?, ¿lo hacemos intencionalmente? Si hay algo que caracteriza a la persona irresponsable, es la manera en la cual se excusa y desprende de sus tareas.

Día a día en la universidad presentamos trabajos, proyectos de investigación, guías prácticas, exposiciones, entre otras cosas. Y pues, lo que se busca es el desarrollo de habilidades sociales y el trabajo en equipo; por tanto, es común reunirse entre compañeros y miembros de un equipo para analizar los pendientes, dividir los trabajos, establecer plazos para entregas de avances y demás. Cuando uno hace estas actividades nunca falta aquel personaje que nunca puede, el que por circunstancias del destino, le suceden todos los problemas posibles, llega tarde, pierde sus cosas, siempre tiene que trabajar; en fin, una maraña de pretextos. En mi caso soy tolerante, pero no tonto, porque conozco cuando la persona es fanfarrona y mentirosa, en este punto puedo ser peor que cualquier antagonista.

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Todas los estudiantes pasamos por problemas de diversa índole, pero estos no pueden convertirse en nuestro sello personal, porque comenzamos a caer antipáticos. La situación se complica más cuando no somos sinceros y algo que hubiera podido ser comprensible para el líder y demás miembros del grupo, se torna un pretexto ridículo, que a leguas carece de verdad.

Considero que es mejor decir con franqueza lo que sucede, porque si de manera reiterada fallamos a nuestro equipo, el mismo ya no nos tomará en cuenta. Como líder de mis grupos de trabajo [a los cuales reconozco su dedicación y esmero] insto a que me digan sus problemas con honestidad. Así suene “loco” prefiero que me digan que están en una fiesta, a que me inventen un problema digno De la Rosa de Guadalupe, porque automáticamente dejo de escuchar y con mucho o mas bien poco pesar, coloco sin titubear un ” ” (menos) gigante al costado de su nombre en las carátulas respectivas.

Ante lo anteriormente mencionado, algunos podrán pensar que es una actitud radical. No lo creo, por el contrario es un favor que se le hace a la persona; porque así se le enseña a que debe ser responsable y sincero, a que su falta de dedicación no solo le perjudica a él, sino que, afecta a todo un grupo de trabajo, genera trabajo doble, malas noches, exposiciones poco coordinadas y explicaciones nada agradables al docente de turno frente a un salón en pleno.

Concluyo esta semana dedicada a la vida universitaria con la idea puntal de que nuestras acciones reflejan como somos, desde lo mas profundo de nuestro ser, funcionando como un espejo prospectivo; que para unos pocos muestra un futuro prometedor y para otros muchos un simple y desolado páramo. Cierro, recordando que son las pequeñas cosas las nos moldean y construyen nuestro porvenir.

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¿Cuál era link?

Estos días sin duda alguna son de desfogue. En la nota anterior relataba algo que que me incomoda sobremanera, la ineptitud. Hoy quiero comentar otro tema que considero relevante y particular, la dejadez.

La falta de interés en algunas actividades siempre ha estado presente; no es un tema nuevo, es parte de nuestra compleja naturaleza. La dejadez con la que el hombre actúa frente a determinadas tareas, ha sido una constante a lo largo de la historia y varía de persona en persona. El hombre en su total libertad, decide lo que le gusta y lo que no, lo que le llama la atención y lo que considera absurdo u aburrido; sin embargo, cuando ya hemos tomado una dirección la situación es otra y las cosas no se pueden tomar con la misma ligereza. 

Al optar por una carrera universitaria o técnica, nos encontramos en la búsqueda de conseguir un logro personal, desarrollo, superación, entre otras cosas. Por lo tanto tenemos responsabilidad con nosotros mismos, el papá, la mamá ya están en otro plano y todo depende de cada uno. En la etapa universitaria la gran mayoría es adulta, lo cual debería ser sinónimo de madurez, responsabilidad e integridad; pero la realidad es otra. Hay jóvenes que da la impresión que estudian por obligación; es decir no les apasiona su carrera, parece como si fuera un pesar-martirio tener que estudiar, hacer tareas o leer. Ante esto yo me pregunto ¿no sería mejor que vuelvan a realizar el tradicional test vocacional? tal vez de esa manera se podrían dar cuenta que la universidad o esa carrera no era la única opción.

Cada persona tiene un talento singular, solo que muchas veces se toman decisiones poco acertadas. Algunas destrezas no son tomadas en cuenta porque en nuestra errónea convicción, consideramos que el éxito solo se logra estudiando en la universidad. En mi humilde opinion creo que cada uno debe de desempeñarse en aquello en lo que es verdaderamente bueno o en lo que de verdad le apasiona. La universidad, ofrece un abanico de carreras para un sinfín de perfiles, pero no es el único camino; existen otras alternativas como institutos de arte, actuación, baile, canto, música, idiomas y demás que incrementan la probabilidad de conseguir desarrollarnos a partir de nuestras destrezas y gustos.

El nombre que escogí para esta nota es el ejemplo más cercano que puedo dar para explicar la dejadez. Día tras día, los que estamos estudiando nos conectamos a las clases virtuales a través de links; pero por una razón que esta fuera de mi entendimiento, algunos compañeros no se toman la molestia de apuntarlos. Estos links son recurrentes e inclusive están en las descripciones de los grupos de whatsapp, a los cuales todos tenemos acceso desde el celular. Entonces, las preguntas son: ¿por qué los estudiantes no apuntan los links en un bloc de notas [de su computadora] o en sus dispositivos móviles? o más simple aún ¿por qué no entran a la descripción del grupo y colocan el link? sin tener que pedirlo cada día, ¿tanta pereza y desinterés puede haber? Definitivamente lo más fácil es que un inadaptado se tome la molestia de pasar los links de clase, yo en lo particular no respondo esos mensajes, porque no comparto el pensamiento del trabajo fácil.

Lo anteriormente mostrado da la impresión que es algo tonto e irrelevante, pero como siempre digo: es a partir de las pequeñas acciones donde la persona se forma y muestra cómo es. Esos personajes son los que realizan las siguientes preguntas constantemente:

  • ¿Qué se hacia?
  • ¿Qué dejaron de tarea?
  • ¿Ya tomo lista?

Ojo: Lo de las preguntas solo aplica para personas que de manera recurrente están distraídas y perdidas en la clase: no para casos particulares de distracción efímera.

Si estamos estudiando debemos ser organizados; tal vez no como la típica chica de los plumones, pero si de manera puntual, responsable y ordenada. Por otro lado, si sientes que la carrera te abruma, no es de tu gusto y por esa razón es que no demuestras interés; recuerda siempre lo siguiente: nunca es tarde para cambiar de carrera o de especialidad, por que es nuestro futuro lo que esta en juego. Al comienzo una decision así no es fácil, pero tengamos presente que lo poco que uno aprende en una carrera mal escogida, siempre se quedara con nosotros; por lo tanto no serán años perdidos ya que en algún momento este conocimiento nos será de gran utilidad.

Termino esta nota con la siguiente reflexión: Somos nosotros quienes decidimos si seremos buenos profesionales, o si formaremos parte del gran montón; de ser sinónimo de éxito o de mediocridad. Nos vemos en una siguiente nota.

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¿Ineptitud o algo más?

Si hay algo que no logro tolerar y que me incomoda terriblemente es la ineptitud. A pesar de ser un término que suena un poco fuerte, en realidad su significado es objetivo. 

Acorde con la RAE, ineptitud es la falta de capacidad, en palabras sencillas, no hacer bien las tareas o actividades. Los estudiantes universitarios somos el futuro inmediato de la sociedad, ya que nos encontramos encaminados [aunque muchas veces no estamos en la carrera adecuada a nuestro perfil]. En este punto es necesario mencionar que existen ciertas cosas que son totalmente imprescindibles; saber leer, escribir y sobretodo, comprender. Esto último es un aspecto preocupante en la realidad universitaria, ¿por qué no todos logran comprender de la misma manera? O ¿por qué algunas cosas que son evidentes no logran ser captadas? 

Por alguna extraña razón, muchos estudiantes al momento de realizar un trabajo, sea este grupal o individual, no logran comprender lo más sencillo: la instrucción. Es el punto primordial para la realización de cualquier tarea; si no se entiende, la intención de resolver es absurda ya que se realizará algo erróneo. 

En mi caso particular, suelo ser coordinador de mis grupos de trabajo, y me he encontrado con la sorpresa de que muchas veces en cosas simples [muy simples] algunos compañeros no logran comprender lo que se deja. Y lo peor de todo es que afirman que si comprendieron su parte, lo cual genera desconcierto en el resto del equipo porque al momento de revisar, encuentras que ciertas partes no tienen ni pies ni cabeza. 

Da la impresión que es un problema de simple distracción o por no haber prestado atención, pero es necesario recalcar que ahora, se cuenta con clases grabadas, fotos en los grupos y demás herramientas que permiten a una persona comprender lo que se ha dejado. Las interrogantes son: ¿utilizan estas herramientas?, ¿tienen la gentileza de intentar comprender?, ¿comparten sus dudas? La respuesta es no, he ahí la ineptitud, ya que no solo se queda en falta de responsabilidad, sino que se convierten en falsos responsables; presentando una tarea con infinidad de errores  y sin un sentido aparentemente visible. 

Estas acciones no solo perjudican a uno, sino que afecta a todo el grupo, porque el trabajo ahora es doble. Entonces ¿qué solución podría plantearse a esta problemática?, que no solo sucede en la universidad o el instituto [colegio también cuenta]; sino que se generaliza a la vida diaria y a la toma de decisiones correctas y convenientes.

Por mi parte, considero que la solución a este tema es el “criterio”, este no es tan común como parece. El criterio es saber escoger, juzgar, distinguir una cosa de la otra, lo bueno o malo y lo correcto de lo incorrecto.  

Este principio o facultad nos permite discernir; una cosa que algunos estudiantes no logran, debido a factores de distinta índole.  Entones, ¿cómo conseguimos el criterio?, bueno eso complica el asunto,  ya que nos conlleva  a internalizar aspectos que están en el campo filosófico u de formación personal, que va desde la niñez. 

Es un tema complejo, de eso no quepa duda, pero como se sabe, el ser humano es excepcional. Nosotros en realidad, nos damos cuenta de todo. Cuando algo no encaja, lo sabemos; la duda suele estar presente después de una clase, pero está en uno el preguntar, el tener voluntad e iniciativa para comprender las cosas. Eso sumado a la falta de criterio trae los resultados que ya todos conocemos.

Nos vemos en un siguiente post. Si te gustó la nota, no dudes en comentarme tus ideas. Luiri les manda un abrazo.

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Parasitismo, un estilo de vida normalizado

Hace unos días por fin logré ver la aclamada película “Parásitos”, una gran obra sin duda, llena de suspenso del bueno y trama de calidad.

La película aborda un tema muy común en nuestra sociedad, que es el de vivir a costa de otros, de conseguir beneficios gracias al esfuerzo o suerte (económica) de personas ajenas a nosotros. Los parásitos reales de la naturaleza son repugnantes, seres despreciables que absorben la vida y terminan causando gran daño en sus respectivos huéspedes.

Durante la filmación en más de una oportunidad mostré mi disgusto ya que me encontraba en un dilema ético muy fuerte ya que tengo instaurado un conjunto de valores que están por encima de las cosas; lo que es correcto, lo es en su totalidad no parcialmente, las medias verdades son una mentira, un vago intento de ocultar lo que sabemos que es incorrecto, con el único fin de engañarnos a nosotros mismos y sentirnos “bien”.

Lo fácil siempre es la tentación más fuerte, por esta, los principios son livianos “peros” en nuestro camino. Otra idea importante que vemos en esta película es que no existe un plan perfecto, sobretodo cuando se habla de personas y papeles actorales. El éxito es simplemente momentáneo, ya que el hilo que asegura el bienestar es frágil y nunca sigue un curso fijo ya que la persona es inconstante.

En ocasiones cuando el parásito (humano) elabora su “brillante plan” y se establece, la maduración trae consigo acciones en extremo torpes, que insultan la habilidad – minuciosidad del plan, y termina en lo que todos conocemos, escándalo y bolsillos mucho más afectados que antes.

Otro detalle es que el hombre tiene un defecto, que es el hecho de querer más y más, una sensación de insatisfacción constante, que no se compensa con poco y que conlleva al rotundo fracaso del plan.

Al final todos nos damos cuenta que existía otro camino, otro sendero que se basaba en la integridad, esfuerzo y honestidad y que hubiera logrado conseguir mucho más de lo que la vida fácil ofrecía.

Espero que esta nota haya sido de su agrado y que si no han visto esta película, hagan un espacio en su agenda para que disfruten de un gran momento; que como pocos, deja una gran moraleja y lección de vida.

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Nuevo ciclo, nuevas oportunidades

Primera semana culminada con éxito. El semestre académico comenzó con fuerza, más prometedor y dinámico que el anterior.

Es genial ver cómo las instituciones se van dando cuenta de algunos errores metodológicos y toma acciones inmediatas para poder ofrecer un servicio de mayor calidad para sus alumnos. La forma poco pedagogía del ciclo anterior nos mantenía sentados horas de horas frente al computador, lo que se realizaba en 4 meses, se resumía en sólo 1 mes, llegando a tener una misma clase por más de 6 horas durante 4 días seguidos; sin duda abrumador.

Ahora la realidad es otra y las instituciones educativas han reestructurado todo su sistema de enseñanza, volviéndose estos más dinámicos, pausados y empáticos para con el alumno.

Como algunos de ustedes saben este ciclo estoy dándome un respiro de la otra carrera, ya que llevar las dos paralelamente con un sistema que es nuevo para las universidades es totalmente estresante. Por ello en este semestre aspiro poder avanzar mucho en mi carrera principal.

Otro detalle más, es la suerte que he tenido para la formación de mis grupos de trabajo; en solo 5 días he conocido maravillosas personalidades. Muchas de ellas en solo unas horas han demostrado ser dedicadas e inteligentes, lo cual me llena de emoción y expectativa.

Si estás estudiando en este momento, te deseo mucha suerte y te mando muy buenas vibras para que tengas un gran desempeño académico. Un abrazo virtual. Saludos, Luiri.

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Crisis existencial

La quietud y el silencio han llegado a agobiarme en estas últimas semanas, sin sentirme inspirado para escribir, grabar vídeos e inclusive a tomarme unas simples fotos. Da la impresión que es algo exagerado, pero la verdad es que he estado refugiándome en la lectura (por momentos demasiado) para apartarme del mundo.

El hombre es un ser social, disfrutamos de la compañía de otros, de salir a pasear con normalidad y demás, pero todo esto se ha visto anulado por la pandemia. Siempre me he sentido genial cuando estaba en algún mall o centro comercial, me gusta bastante, soy de las personas que dicen “vamos a ver todo lo que no podemos comprar” o “amiga pruébate para ver cómo te queda”, ahora ya no puedo disfrutar ni de esas pequeñas cosas.

Cuando voy a algún centro comercial debo ser como un robot que camina por el camino de ida y al regreso por el camino de “vuelta”, recibiendo constantemente avisos del personal de seguridad diciendo: “pase al otro lado por favor” o “no puede sentarse allí señor”, al menos para mi eso es agobiante; sin embargo, lo respeto.

Ahora ir a un centro comercial se ha vuelto una odisea, tener que tomar taxi para evitar aglomeraciones es un desafío económico, respetando el transporte público claro está; en mi caso dejé de usar los buses urbanos desde que me robaron el año pasado. No me tomen por creído o algo por el estilo, pero de verdad prefiero caminar y sobretodo ahora que los buses y paraderos son focos infecciosos.

Gastar dinero se ha vuelto un acto más reflexivo; si bien es cierto, algunos siempre han comprado lo necesario, pero ahora nos hemos dado cuenta que de verdad hay cosas que no necesitamos para nada, gastar en necedades, en ropa o en maquillaje no tiene sentido en estos momentos.

En lo personal, las personas que me conocen saben que siempre me ha gustado llevar un estilo de vida bonito, supuestamente “nice”, comprar, salir. Ahora al momento de gastar reflexiono acerca de si lo necesito o no, con decirles que más disfruto de las salidas en el supermercado que en tiendas por departamento, ya que compro lo que de verdad necesito en casa, pero mi yo anterior se retuerce en mi conciencia.

Siempre me ha gustado leer, pero lecturas ligeras, solo de vez en cuando algún libro casual. Hoy me enfrasco por horas continuas, estando a punto de terminar una saga de 7 entregas en menos de 2 meses, casi un libro por semana y me gusta de verdad; sin embargo mi otro yo está completamente molesto, el chico de la cámara, de historias, de preguntas por redes o de TikTok se encuentra indignado y por el momento quiero que se mantenga así, feliz en privado, descansando del celular (nada como el modo avión) y de la selva en la que se ha convertido el Instagram y demás redes sociales.

En fin, son innumerables las cosas que en estos momentos han sido afectadas por la crisis sanitaria, nosotros mismos incluso y si reflexionamos sólo un poco, nos damos cuenta que el hecho de “vivir” (en toda la extensión de la palabra) ha quedado en el pasado; puede parecer exagerado, pero en estos días nos basta con “existir” y sobretodo “sobrevivir”.

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La nueva normalidad

Wow… siento como si hubieran pasado meses sin escribir nada por aquí, han sido días pesados y de mucha carga, culminar el ciclo en las dos universidades en esta coyuntura absorbe demasiado.

Hoy quiero comentar algunas impresiones de la nueva normalidad, al menos de aquí en Perú. Para comenzar, sigo sintiendo que seguimos en cuarenta, por más que en las calles vemos lo contrario, uno sigue sintiéndose más cómodo en casa que fuera.

Cuando voy a los centros comerciales como el mall o el real plaza, la verdad es que lo encuentro abrumador; tener que caminar por solo un lado a la ida y otro diferente a la vuelta, tener que entrar por una puerta en específico y tener que dar la vuelta para entrar por el acceso correcto, no poder sentarte en ninguna banca, tener que formar cola para ingresar a una tienda y a las finales no comprar, es verdaderamente cansado.

Ante esto, algunos podrán decir “¿y porque no compras nada?”, les soy sincero, me divierto más comprando en plaza vea o tottus que en las distintas tiendas por departamento, ¿por qué?, pues por la simple razón que muchas de las ofertas no me parecen atractivas, no por no tener buen precio, sino que no le encuentro sentido, ¿para qué comprar nueva ropa? si uno ya no tiene donde lucirla. Tal vez ahora aquellos que chicos que estudiamos estemos más interesados en la compra de tecnología, como una nueva laptop o tablet, pero hablamos de un presupuesto que multiplica muchas veces un modesto presupuesto de ropa.

Dejando las compras a un lado, algunas actividades recreativas como ir a un parque o salir a correr, no son lo mismo. Claro, la situación es diferente; sin embargo, la realización de estas actividades son un martirio total, te falta el aire, no puedes correr como es debido, debes bajarte la mascarilla y exponerte, por ello debes de salir a las 5 de la mañana, y pues… no todos se sienten bien a esas horas.

Perú está viviendo un gran drama, familias que no pueden reunirse, el ser humano es social por naturaleza, el confinamiento y distanciamiento social no son naturales, uno o dos meses se pueden sobrellevar pero más de 5 sin poder ver a tus hijos o hermanos es un infierno. La nueva normalidad nos plantea nuevos retos, desafíos que iremos venciendo, pero que aún queda un largo camino de adaptación.

Sin duda estamos pasando una situación muy complicada que dentro de unos meses seguro mejorará, ahora solo nos queda resignarnos y tener esperanza que tal vez, pronto podamos volver a tener la misma libertad de antes.

Foto de portada recuperada de: http://www.65ymas.com