Colapso

Un mes difícil, no sé si solo para mi, pero me he sentido realmente saturado, clases eternas, trabajos, coordinación de grupo; sin duda, es algo nuevo para todos.

En enero del presente año inicie una nueva carrera, sabía que iba a ser complicado llevar dos carreras juntas, pero la verdad es que soy bien dedicado; sin embargo, en estas condiciones, sin poder despejar tu mente, sin poder tener una vida normal, se me ha hecho demasiado estresante. 

¡PERO! Esta nota no es para hablar de mi. El verdadero propósito es dar mi punto de vista respecto a las clases virtuales. Aquellas universidades que no tenían ningún conocimiento de lo que es la virtualidad, han diseñado un sistema de clases totalmente inadecuado. No es óptimo tener que estar sentado frente a una laptop o celular durante más de 6 horas, de lunes a viernes, algunos amigos, inclusive hasta los sábados. 

En condiciones normales, cuando uno iba a la universidad, era algo completamente diferente, tenías a tus compañeros, estabas en tu salón de clases sin distracciones, la dinámica era distinta, prestabas atención de verdad. Ahora en cambio, la realidad de casi todos,  es estar en sus camas a las 7:30 a.m, decir presente y continuar durmiendo, no son todos, ya que algunos nos levantamos más temprano, pero es agobiante esperar cerca de 1 hora para que solo tomen lista, claro, podemos aprovechar en tomar desayuno, pero no es igual, no es un sistema adecuado, normal sería que la clase dure hasta las 10 de la mañana y la realidad es que duran hasta las 2:20 de la tarde, es de locos.

Al llevar dos carreras, tengo un total de 8 cursos, y tengo que darme tiempo para realizar las tareas  de cada uno, y conectarme a las videoconferencias puntualmente en aquellos, donde me obligan a estar presente, sino me ponen falta. Es cierto que nadie estuvo preparado para esta pandemia, pero ¿no era posible un poco de criterio, de sentido común?  Por favor, tenemos una vida, hábitos, algunos realizamos otras actividades, así grabemos tiktoks, es una distracción, otros quieren tiempo para ver tele, tenemos el derecho y nadie debe de criticar lo que uno haga en su tiempo libre. 

No me tomen como un rebelde, pero en estas condiciones, prestar atención durante más 5 horas es una verdadera tontería. 

Truncamiento, una nueva oportunidad

Aislamiento, toque de queda, ya son casi 3 meses de cuarentena y sinceramente siento que ya me acostumbre, inclusive cuando salgo a la calle me agito y no me siento el mismo de antes. 

A pesar de organizar mi día para no aburrirme, el silencio es abrumador, y es en esos momentos de quietud cuando se me hace imposible no pensar en algunas cosas de mi vida. El truncamiento de mi carrera, un viaje espectacular que iba a realizar en julio, el genial cumpleaños que deseaba tener, entre otras cosas más. 

Pero sin duda lo que más me ha afectado ha sido el hecho de haber tenido que retroceder de ciclo. Cambió todos mis planes, TODOS, parece una cosa simple pero no lo es, es tan frustrante tener que llevar cursos por segunda vez, no tienen idea; haber sido primer puesto a lo largo de 4 años y medio para tener que volver a empezar. Recordar que ya tenía el proyecto de tesis aprobado, listo para ejecutar las encuestas y poder ser por fin licenciado en administración; créanme, no se lo deseo a nadie.

Bueno, entonces ¿lloro y pataleo? ¡NO! La verdad solo queda mirar hacia adelante e intentar buscar el lado bueno, da la impresión que no hay, ¿cierto? Pero recordemos que todo, absolutamente todo tiene algo positivo, nuevos compañeros que conocer, nuevos amigos, docentes, intercambios, una universidad más grande, poder destacar en otra institución educativa y poder tener un verdadero reconocimiento y no una simple hoja de papel, entre otras cosas. 

Pensando en lo anterior pude encontrar la calma. En esta cuarenta he tenido por fin la oportunidad de contar con tiempo de sobra para reflexionar y darme cuenta otra vez que la vida es una sola, que el tiempo es oro y que lo importante es ser feliz, ¿estudiar? claro que si, pero no olvidándote de todo aquello que quieres realizar, ya que tu aspiración no debe ser solo terminar la carrera, debe ser mucho más, encontrar la felicidad y comprender lo que significa para ti esa palabra, cumplir tus sueños, viajar, conocer otras culturas y sobretodo darte cuenta de lo pequeño que somos en el mundo.

Ampliar nuestra visión de las cosas y disfrutar, ese es mi consejo, vivir cada día como si fuera el último, no quiero decir ¡ojo! que se vuelva un desenfreno total, a lo que me refiero es que debemos vivir en todo el sentido de la palabra. No ser esclavos de nuestra propia rutina o de una relación que ya no va, tener voz y voto para decidir lo que quieres. Solo así no tendrás la necesidad de querer volver atrás cuando ya seas mayor, cuando el tiempo ya no pueda retroceder y cuando tu vida, ya no pueda cambiar.

Nos vemos en una siguiente nota.

La barbarie humana

Al momento de escribir esta nota me siento completamente perdido, confundido.

Me encontraba viendo un documental de la Segunda Guerra Mundial y después de casi 3 días seguidos, por fin lo he culminado. Con el avance de cada capítulo mi sensación de repulsión y rechazo hacia la barbarie y masacre ocurrido en esa época crecía.

Hoy, después de ver el último capítulo titulado “Hiroshima” y contemplar la cantidad de actos inhumanos contra nosotros mismos; me es imposible no plantarme las siguientes preguntas: ¿hasta donde puede llegar nuestra ambición de poder? y ¿seremos los responsables de nuestra propia destrucción?

Considero que la respuesta a la última pregunta es evidente y como mencione en otra nota, somos tan “inteligentes” que nuestra capacidad intelectual es usada para perjudicarnos a nosotros mismos, destruimos el medio ambiente donde nos ubicamos, creamos armas que podrían acabar con toda la humanidad, el estado invierte en poder armamentístico en lugar de invertir en desarrollo humano, ¿a qué se debe esto?

Da la impresión que el mundo es como un tablero de ajedrez y que nosotros somos las piezas que se desplazan sin voluntad propia, aniquilándonos unos a otros hasta el jaque mate a favor de uno de los bandos.

El expansionismo a lo largo de la historia se ha caracterizado por lo sanguinario de sus actos; el hombre ha buscado dominar a quellos que considera inferiores. El racismo es tan irracional que no logra ver que a pesar de las diferencias físicas, somos los mismos seres humanos, con rasgos distintos pero iguales al fin y al cabo. Hasta la actualidad discriminamos a alguien por su “belleza”, siendo la misma totalmente subjetiva.

Ahora…

¿Cuál es la naturaleza humana?, ¿cuando fue que se establecieron las jerarquías y grupos de poder?, ¿por qué dejamos que nos gobiernen las corporaciones?, ¿por qué no podemos vivir tranquilos sin afectar a los demás?, podría continuar formulando más interrogantes, ya que las mismas son tantas como las que dan sentido a nuestra propia existencia.

¿hasta donde puede llegar nuestra ambición de poder?

El hombre por naturaleza no se conforma, y ese es uno de nuestros grandes defectos, aquí alguno podrá decir que es una ventaja porque así sigues desarrollándote y no eres “conformista”, pero la pregunta no va por ese lado. Más bien, trata de explicar el hecho de que nada nos satisface, cuando logramos algo, queremos más y más, somos insaciables, anhelamos poder e influencia, cuando en realidad ni si quiera nos hemos planteado lo que haremos al conseguirlo, fuera de aspectos banales y superfluos.

Hemos caído en un círculo vicioso, donde el más fuerte impone lo que quiere, nos hemos estancado a tal punto que la vida no vale nada, donde el consumismo es el combustible que sostiene al sistema y donde el dinero le da sentido a nuestro existir. A tal punto de superficialidad hemos llegado, no nos importa cómo está el resto, si nosotros estamos bien, no nos interesa ver lo qué hay detrás de la cortina, ya que “ojos que no ven, corazón que no siente”.

Ante esto y ya para culminar, creo que la situación actual que estamos viviendo es otra patraña más, real sí, eso quedado claro, pero es otro intento de dominación, otra forma de manipularnos, de generar crisis y crear un nuevo estado de “normalidad”.

¿Y qué más da no? Si a las finales nos hemos acostumbrado a ser las marionetas de un complejo teatrillo de titiriteros.

¿De verdad conocemos nuestra realidad?

Prolongaciones y más prolongaciones, discusiones, falta de concordancia entre las instituciones y organismos públicos. ¿Extensión de la cuarentena o cuarentena focalizada? Entre otras cosas en estas cruciales fechas.

La crisis sanitaria del Covid-19 vuelve a golpear nuestra esperanza y expectativas de poder reincorporarnos al mundo exterior, que para muchos ya es como ir a la luna. El día viernes 22 el presidente informa a toda la nación sobre la decisión de extender la cuarentena hasta el 30 de junio. Sí, mi sentido pésame a los cumpleañeros del mes de junio, incluido mi persona. Gran cantidad de personas están a favor de esta extensión de la restricción, tanto así que, acorde con Datum, el 70% respalda la decisión de nuestro mandatario. Sin embargo, un gran grupo incluido importantes personalidades del sector salud, han criticado esta medida, ya que opinan que una cuarentena focalizada podría obtener mejores resultados. 

Es evidente que el impacto de está crisis sobre la economía será gigantesco, según el Banco Mundial, la economía Peruana caerá 4.7%, después de casi 2 décadas de crecimiento continuo; sin embargo, recordemos que el dinero se hace, mientras que las vidas humanas no se recuperan. Por lo tanto, pensemos en que existe una razón por la cual, la extensión de la cuarentena ha prevalecido, y en mi caso particular, considero que es por el temor a que suceda un rebrote en aquellos departamentos o distritos donde se podría levantar las medidas restrictivas. Entonces, ante esto, es más fácil seguir restringiendo para  poder realizar un levantamiento total en un futuro cercano, y así haber cuidado a un gran segmento de población. Si analizamos, tiene sentido, “hago que las familias estiren sus recursos lo maximo posible para que en unas semanas se reinserten oportunamente a sus labores y no corran ningún peligro”. 

Algunos podrán decir: “¿por qué nos tratan como ignorantes?” Y la respuesta es simplemente que no es por ser ignorantes; es por el hecho de que somos un país con una idiosincrasia diferente de región en región, y más aún, de departamento en departamento. Es decir, un país tan diverso qué simplemente si se levantará la cuarentena en algunos lugares, se generarían más contagios debido a que en cada lugar la población posee comportamientos y estilos de vida diferentes. 

Cuando las personas nos expresamos en muchas ocasiones lo hacemos erróneamente debido a la gran desinformación, criticamos a las personas sin conocer su realidad, a modo de dato, ¿sabían que acorde con una cifra publicada en Peru21, el 47.5% de hogares del Perú no tiene refrigeradora?, ¿sorprendente verdad? Sin lugar a dudas es un número alarmante y retador, ya que las medidas a dictar tienen que responder a esta realidad. Casi la mitad de la población nacional no puede congelar sus alimentos, ¿cómo le digo que no salga?, ¿cómo evita contagiarse, si obligatoriamente tiene la necesidad de hacerlo?. La informalidad representa al 70% de nuestra economía, entonces ¿cómo viven ahora todas esas personas? Peruanas y peruanos de a pie que obtenían ingresos diarios, cuya mercadería ahora se ha echado a perder. Esa es nuestra retadora realidad, a esa magnitud de problemas nos enfrentamos, por eso, antes de criticar, pensemos, desarrollemos nuestro lado empático e informémonos para que así entendamos de verdad por lo que estamos pasando. 

Los tres cerditos blanquirrojos

Hace unos días vi una caricatura [abajo] de un conocido caricaturista publicada en el diario El Comercio, y no pude evitar sentirme identificado.

Créditos: El Comercio

En la imagen podemos apreciar la realidad que se vive en estas últimas semanas en mi país [Perú]. Las personas que cuentan con los recursos de sobra para sobrellevar esta crisis, así como también aquellas personas de clase media que siguen laborando desde casa, criticamos a todas aquellas personas (ignorantes e irresponsables) que salen a diario. Peruanos que se aglutinan en los mercados y generan desorden, pero que son personas que no tienen la misma suerte de nosotros; seres humanos que por condiciones de la vida, no cuentan ni siquiera con una refrigeradora u otros que simplemente no tienen que comer.

En esta breve nota quiero hacer mención a esta situación que es generada justamente por la desinformación y poco análisis de realidad del Perú. Somos un país muy desigual, centralizado, donde los problemas siempre se los echamos a otros y nunca tenemos la culpa de nada. Criticamos porque tenemos boca, mas no nos ponemos a pensar que no todos tienen las mismas condiciones o la suerte de tener una vida más acomodada.

Aunque parezca irreal, hay peruanos que no tienen un televisor o un smartphone para informarse de los nuevos decretos, otras que no poseen con cuentas bancarias para recibir sus bonos, lo que genera las interminables colas que se ven a diario en los bancos; que inclusive ahora tienen un horario de atención más reducido.

Me gustaría que quede claro que no quiero realizar crítica a las medidas tomadas por el gobierno, ni nada por el estilo. No estábamos preparados para esta crisis sanitaria, eso está claro; por ello los errores en las medidas eran de esperarse, nuestros problemas vienen desde hace décadas, no del gobierno actual. Sin embargo, acorde con algunos expertos, a mayor restricción, más aglomeración, y si se ponen a pensar es algo lógico. Restrinjo el horario, más personas haciendo cola en los bancos para poder realizar sus trámites, más personas comprando en los mercados a la misma hora.

Aquí ya hemos entendido que este virus es algo serio, la lección ya se captó, ante esto, el gobierno debería de ir flexibilizando poco a poco las distintas restricciones en esta nueva etapa. El día de ayer, el presidente informó que habíamos llegado al pico de contagios, una noticia que sin duda nos da algo de esperanza, pero eso no significa la calma y el regreso a la normalidad. Por el contrario, entramos a una fase crucial y es cuando todos debemos de ser lo más responsable posible.

Es ahora cuando la moraleja de los tres cerditos debe de ser aplicada. Unir esfuerzos y trabajar lo más duro posible para combatir este terrible virus, y permitir que todos tengan lo necesario para subsistir y superar con bien esta crisis. No seamos como el cerdito mayor, si sabemos, compartamos el conocimiento, si ves que alguien se está equivocando, intenta ayudarlo, si hay un peligro, comunícalo, no te lo guardes, seamos solidarios con quienes más lo necesitan, solo así superaremos esta situación.

Antes de criticar y lanzar improperios, tomémonos un minuto de nuestro ahora sobrante tiempo, para pensar en que no todos tenemos la misma suerte y no todos tienen un pan que llevarse a la boca estos días.

Luiri les manda un abrazo, nos vemos pronto.

¿Seremos los mismos?

No sé si solo me sucede a mi, pero esta pregunta me la vengo formulando desde que inició la cuarentena y el estado de emergencia en mi país.

Estamos acostumbrados a salir, reunirnos, ir al cine, hacinarnos en una discoteca con amigos, otros deleitarse con los seductores potajes al paso. La cuestión es, ¿seguiremos haciendo esas cosas igual? Pues, viendo lo que está pasando a nivel mundial, creo que la respuesta es un no rotundo.

A pesar de los desastres que está causando este terrible virus, toda crisis deja enseñanzas. En el Perú en particular, creo que traerá un desarrollo importante en todo lo que se relaciona al comercio de bienes y servicios. Nuestro país, cuyo orden y libre circulación se ve afectado por el comercio ambulatorio, por fin podrá tener una avance sustancial.

El covid-19 nos está dando como enseñanza, la importancia de la higiene y pulcritud tanto de nosotros mismos, como de los lugares públicos, y sobre todo de aquellos dedicados a la venta de comida o transporte de personas. Parece algo sin relevancia el hecho de lavarse las manos adecuadamente, pero es un hábito que perdurará, disminuirá en gran cantidad el nivel de infecciones, adquisición de enfermedades, etc.


Cuando todo esto de la pandemia comenzó, se viralizarón una serie de videos y memes, que más de dar risa y orgullo, me generaban incomodidad, ya que reflejaba nuestro alto nivel de ignorancia.

Nos enorgullece no preocuparnos por nuestra salud, reflejar esas costumbres típicas como disfrutar una leche de tigre de la “tía veneno” o comer un combinado en plena avenida totalmente contaminada por los automóviles. Una serie de costumbres que un gran sector, por no decir la mayoría de la población, comparte. !Ojo! Quiero que quede claro que estos actos, solo deben de mejorar desde la perspectiva de la higiene y orden público.

Por lo tanto, esto no significa que dejemos de ser nosotros mismos, o que ahora andemos con el mentón hacia arriba al pasar por el lado de un comerciante; lo que quiere decir, es que ahora tenemos que incorporar un nuevo estándar.

Este simple y radical cambio, traerá consigo retos, todos aquellos comerciantes informales, se verán obligados a mejorar su servicio. En primer lugar dejar la informalidad, y poder figurar en el sistema como un pequeño negocio, poder acceder a créditos, y demás oportunidades que no solo mejorará su estilo de vida, sino también la de su comunidad.

Algunos podrán estar reacios a lo que postulo en esta nota, pero me gustaría que reflexionemos en lo siguiente. Todo está estrechamente relacionado, comercio informal, para evitar pagar impuestos, esa “viveza” del peruano es nuestro talón de Aquiles, desorden y multitud en las calles, facilita la delincuencia. Ese aforo tiene una razón de ser, por lo tanto hay que respetarlo.

Debemos de apegarnos a la norma, entender que si el semáforo está en verde no debemos de cruzar, entender que ese cruce peatonal está por algo, comprender que debemos de ser ciudadanos responsables, para poder tener la esperanza de que en un futuro no muy lejanos, este país sea un mejor lugar para vivir.

Recuerden que al terminar la tormenta, un horizonte despejado se vislumbra. Nos vemos en una siguiente nota, Luiri se despide.